La tos persistente, frecuentemente asociada con expectoración, y la dificultad para respirar al caminar constituyen señales que exigen atención médica inmediata sobre el EPOC.
Identificar estos síntomas tempranos y consultar oportunamente con un profesional de la salud permite abrir la puerta a un diagnóstico clínico acertado.
El desafío de detección resulta crítico, considerando que cerca del 80 % de las personas con EPOC no reciben diagnóstico inicial.
Esa falta de identificación oportuna se mantiene habitualmente hasta que los pacientes alcanzan etapas muy avanzadas de la enfermedad pulmonar.
Entre los factores de riesgo principales destacan el hábito del tabaquismo y la exposición prolongada a biomasa, como el humo de leña.
Por esta razón, las personas mayores de 40 años expuestas a estos elementos deben vigilar atentamente cualquier alteración en su respiración.
Vivir con esta condición respiratoria no implica renunciar paulatinamente a las actividades cotidianas ni aceptar la falta de aire constante.
Cuando las manifestaciones respiratorias aumentan frente a la frecuencia habitual, pueden advertir el desarrollo inminente de una severa exacerbación.
Una exacerbación representa un episodio caracterizado por el incremento en la dificultad para respirar o el empeoramiento del esputo producido.

EPOC, ahogo es una de las señales de alarma – Shutterstock
La Organización Mundial de la Salud explicó que estos empeoramientos pueden aparecer rápidamente, durar varios días y requerir medicación adicional.
Aunque la crisis no obligue a acudir a urgencias, conviene comunicarla inmediatamente al médico tratante para ajustar el tratamiento preventivo.
“Que cerca del 80 % de las personas con EPOC no reciba un diagnóstico sino hasta etapas avanzadas muestra por qué es tan importante reconocer las señales de alerta. La tos persistente o la dificultad para respirar al caminar o subir escaleras no deberían normalizarse: consultar con un profesional de la salud puede abrir la puerta a un diagnóstico oportuno”, señaló la doctora Angélica Castaño, gerente médica de Sanofi.
Impacto de la EPOC en las regiones colombianas
La magnitud de esta patología respiratoria se refleja con claridad en su elevado índice de mortalidad sobre el territorio nacional.
Esta condición representa la cuarta causa de muerte en Colombia, vinculándose formalmente con aproximadamente 38 fallecimientos diarios registradas en el país.
La prevalencia estimada alcanza un 8,9 % entre mayores de 40 años, afectando a 9 de cada 100 personas adultas.
De acuerdo con un análisis de los Registros Individuales de Prestación de Servicios de Salud (RIPS) durante 2024 se identificaron 969.229 personas mayores de 40 años con al menos una atención en la que se asoció un diagnóstico relacionado con EPOC.
Esta importante cifra estadística ayudó a dimensionar el volumen real de pacientes atendidos habitualmente en los centros asistenciales colombianos.
El mismo estudio epidemiológico destacó que 8 de cada 10 personas registradas en la base oficial tenían 65 años o más.
El informe evidenció que el mayor número de personas con atenciones asociadas a diagnósticos relacionados con EPOC se registró en Bogotá, con 193.980.
Igualmente, Antioquia reportó 179.812 casos, Valle del Cauca sumó 76.058, Cundinamarca alcanzó 68.737 y el departamento de Boyacá contabilizó 54.680.
En conjunto, estas cinco zonas territoriales concentraron cerca del 60 % de los ciudadanos identificados dentro de la base de datos nacional.
Monitorear constantemente la evolución clínica permite evaluar si el esquema farmacológico asignado funciona con total efectividad en el organismo.
“Cada exacerbación cuenta. Si la tos, la expectoración o la dificultad para respirar aumentan frente a lo habitual, no deben asumirse como ‘un mal día’, incluso cuando el episodio no lleve a urgencias. Reconocer estos cambios y conversarlos con el médico ayuda a revisar si la EPOC está adecuadamente controlada y si su manejo requiere ajustes”, concluyó la doctora Castaño.
Acudir periódicamente a los controles médicos garantiza una mejor calidad de vida y previene complicaciones respiratorias graves a largo plazo.



