En Colombia, entre el 30 % y el 50 % de los casos de dengue, enfermedad de Chagas y leishmaniasis se diagnostican en etapas avanzadas, debido a que sus primeros síntomas suelen confundirse con los de una gripa común. Esta situación retrasa el tratamiento oportuno y aumenta el riesgo de complicaciones graves y hospitalizaciones.
Según reportes del Instituto Nacional de Salud (INS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el dengue ha mostrado un crecimiento sostenido en los últimos años, con picos epidémicos registrados entre 2023 y 2024.
Factores como el cambio climático, la expansión urbana desordenada, el almacenamiento inadecuado de agua y las dificultades en el control del mosquito Aedes aegypti han favorecido su propagación en distintas regiones del país.
Panorama de riesgo y regiones críticas
El dengue presenta alta incidencia en las regiones Caribe, Pacífico, Orinoquía y Amazonía, así como en ciudades intermedias de departamentos como Valle del Cauca, Meta, Santander, Tolima, Atlántico y Antioquia.
Por su parte, la enfermedad de Chagas mantiene una presencia significativa en la Orinoquía, el Caribe seco y zonas rurales de la región Andina. En años recientes se ha fortalecido la detección de casos crónicos en departamentos como Cundinamarca, Boyacá y Cesar, lo que evidencia la necesidad de intensificar la búsqueda activa y el diagnóstico temprano.
En cuanto a la leishmaniasis, en sus formas cutánea y visceral, concentra el mayor número de casos en Guaviare, Caquetá, Meta, Chocó y Antioquia, con brotes focalizados principalmente en áreas rurales y de difícil acceso.
Signos de alerta que no deben ignorarse
Fiebre persistente, dolor de cabeza intenso, dolores musculares, fatiga, lesiones en la piel o malestar general que se prolonga por varios días deben motivar una consulta médica inmediata, especialmente en personas que residen o han viajado a zonas de riesgo.
“Detectar estas enfermedades de manera temprana permite evitar complicaciones graves y reducir hospitalizaciones. Ante síntomas que no mejoran, la recomendación es consultar oportunamente”, afirmó la Dra. Carmen Hernández, Directora Nacional de Gestión Integral del Riesgo en Salud de Bienestar IPS.
Actualmente, los niños presentan mayor riesgo frente al dengue y la leishmaniasis debido a su exposición frecuente a picaduras de mosquitos. En contraste, los adultos que desarrollan actividades agrícolas, ganaderas o de construcción tienen mayor probabilidad de exposición a la enfermedad de Chagas y la leishmaniasis.
Los adultos mayores, por su parte, pueden enfrentar cuadros más severos debido a la presencia de comorbilidades.
Se estima que entre el 70 % y el 85 % de los casos pueden manejarse de forma ambulatoria con seguimiento médico; sin embargo, entre el 15 % y el 30 % pueden requerir hospitalización, especialmente cuando se presentan signos de alarma o complicaciones.
Desde Bienestar IPS se hace un llamado a reforzar las medidas preventivas: eliminar criaderos de mosquitos, usar toldillos y repelente, manejar adecuadamente los residuos y acudir de manera temprana a los servicios de salud ante cualquier síntoma persistente.
La consulta oportuna puede marcar la diferencia entre un tratamiento sencillo y una complicación grave.



