Paracetamol en el embarazo: revisión científica sobre autismo

Paracetamol en el embarazo y riesgo de TEA, TDAH e discapacidad intelectual: evidencia de 43 estudios

El paracetamol, también conocido como acetaminofén, es el analgésico y antipirético más utilizado durante el embarazo debido a su perfil de seguridad favorable frente a antiinflamatorios no esteroideos y opioides. Sin embargo, en los últimos años han surgido preocupaciones sobre su posible impacto en el neurodesarrollo infantil, incluyendo trastorno del espectro autista (TEA), trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) y discapacidad intelectual.

Estas inquietudes se intensificaron en septiembre de 2025, cuando autoridades estadounidenses señalaron que la exposición prenatal al paracetamol podría contribuir a estos trastornos, basándose en revisiones con limitaciones metodológicas y definiciones heterogéneas de exposición y resultados. A pesar de ello, organismos como el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos y el Colegio Real de Obstetras y Ginecólogos del Reino Unido continúan respaldando su uso seguro durante el embarazo.

Con el objetivo de esclarecer estas dudas, se llevó a cabo una revisión sistemática y metaanálisis de estudios de cohorte publicados hasta el 30 de septiembre de 2025 en MEDLINE, Embase, ClinicalTrials.gov y la Biblioteca Cochrane. Se incluyeron estudios que reportaron estimaciones ajustadas del riesgo de TEA, TDAH y discapacidad intelectual, utilizando cuestionarios validados o registros médicos, y que compararon embarazos con y sin exposición a paracetamol. La calidad de los estudios se evaluó mediante la herramienta Quality in Prognosis Studies (QUIPS), que analiza seis dominios de sesgo, desde la participación hasta el análisis estadístico. Se excluyeron estudios no ajustados y aquellos con series de casos muy pequeñas.

Se incluyeron 43 estudios en la revisión sistemática y 17 en el metaanálisis, priorizando los estudios de comparación entre hermanos, que permiten controlar factores familiares y genéticos compartidos. Los resultados indicaron que la exposición prenatal al paracetamol no se asocia significativamente con TEA (OR 0,98; IC 95% 0,93–1,03), TDAH (OR 0,95; IC 95% 0,86–1,05) ni discapacidad intelectual (OR 0,93; IC 95% 0,69–1,24). Este patrón se mantuvo al analizar solo estudios con bajo riesgo de sesgo, estudios ajustados y aquellos con seguimiento superior a cinco años. Los análisis por subgrupos, considerando trimestre de uso, duración de la exposición y sexo del niño, tampoco revelaron asociaciones relevantes.

Estos hallazgos contrastan con metaanálisis previos que sugerían asociaciones menores entre paracetamol prenatal y TEA o TDAH, pero que estaban sujetos a confusión residual, clasificación errónea de la exposición y sesgos por comorbilidades maternas o factores genéticos. La evidencia actual indica que los riesgos observados anteriormente probablemente reflejan estas limitaciones metodológicas más que un efecto causal del paracetamol.

En conjunto, la revisión respalda la seguridad del paracetamol cuando se usa adecuadamente durante el embarazo, reforzando las recomendaciones de organismos profesionales y reguladores. Evitar el paracetamol sin evidencia concluyente podría exponer a madres y fetos a complicaciones por dolor o fiebre no tratados, que sí tienen efectos adversos conocidos, como parto prematuro o aborto espontáneo. Los autores sugieren que futuras investigaciones se enfoquen en estandarizar la medición de la exposición y los resultados, integrar análisis mecanicistas y considerar factores familiares para aclarar cualquier incertidumbre residual.

En conclusión, la evidencia disponible indica que el uso de paracetamol durante el embarazo, siguiendo las indicaciones médicas, no aumenta de manera clínicamente relevante el riesgo de TEA, TDAH o discapacidad intelectual en los hijos, brindando tranquilidad a profesionales y madres sobre su empleo seguro en la gestación.