La vagina es un ecosistema complejo que mantiene un delicado equilibrio de microorganismos. Este equilibrio, conocido como microbiota vaginal, actúa como una barrera natural contra infecciones. Sin embargo, ciertos factores pueden alterarlo y dar lugar a infecciones causadas por bacterias, hongos o parásitos. Muchas veces, estos organismos están presentes de manera natural, pero se vuelven problemáticos cuando se multiplican de forma descontrolada.
Mitos y realidades sobre la salud vaginal: lo que debe saber
La desinformación sobre la salud vaginal es común. Estos son los
- Mito: las duchas vaginales son necesarias para mantener la higiene.
Realidad: la vagina se limpia sola. Las duchas vaginales pueden alterar el equilibrio natural de bacterias y aumentar el riesgo de infecciones. - Mito: todas las infecciones vaginales son enfermedades de transmisión sexual (ETS).
Realidad: no todas lo son. Algunas infecciones, como la vaginosis bacteriana o la candidiasis, no se consideran ETS, aunque pueden estar relacionadas con la actividad sexual. - Mito: es posible autodiagnosticarse y tratarse en casa.
Realidad: muchos síntomas son similares entre distintas infecciones. Un diagnóstico profesional es fundamental para recibir el tratamiento adecuado.
Principales tipos de infecciones vaginales
Vaginosis Bacteriana (VB):
Causada por un desequilibrio en la microbiota vaginal, suele provocar flujo delgado (gris o blanco) con un característico olor “a pescado”, especialmente después de tener relaciones sexuales. No es una ETS, pero está asociada a la actividad sexual. Para prevenirla, evita duchas vaginales y productos perfumados, y mantén una buena higiene íntima.
Candidiasis Vaginal:
Provocada por un crecimiento excesivo del hongo Candida, puede desencadenarse por el uso de antibióticos, el embarazo, la diabetes o la humedad excesiva. Los síntomas incluyen flujo blanco espeso tipo “queso cottage”, picazón intensa y ardor. Aunque no es una ETS, puede transmitirse por contacto sexual. Para prevenirla, usa ropa interior de algodón, evita prendas ajustadas y controla enfermedades crónicas.
Tricomoniasis:
Es una ETS causada por un parásito. Muchas veces no presenta síntomas, pero puede provocar flujo espumoso amarillento o verdoso, picazón, dolor o mal olor. El uso de preservativos y la reducción del número de parejas sexuales ayudan a prevenir esta infección.
Prevención: su mejor defensa
Higiene personal adecuada:
- Lave la zona genital externa con agua tibia y jabón neutro sin perfume.
- Evite productos perfumados, duchas vaginales y toallitas íntimas.
- Seque bien la zona íntima después del baño.
- Limpie de adelante hacia atrás al usar el inodoro.
Elección de ropa:
- Use ropa interior de algodón, evitando telas sintéticas.
- Cambie rápidamente la ropa húmeda.
- Evite la exposición prolongada al calor y la humedad.
Prácticas sexuales seguras:
- Use preservativos de forma correcta y constante.
- Reduzca el número de parejas sexuales o mantén una relación monógama con alguien que se haya realizado pruebas.
- Lave los juguetes sexuales después de cada uso.
¿Cuándo acudir al médico?
Consulte a un profesional si presenta:
- Cambios en el flujo vaginal (olor, color, cantidad).
- Picazón persistente, ardor o dolor en la zona íntima.
- Dolor al orinar o durante las relaciones sexuales.
- Sangrado fuera del período.
- Dolor abdominal bajo.
- Síntomas que no mejoran con un tratamiento casero.
- Nuevas parejas sexuales o si está embarazada y nota síntomas.