El año 2025 pasará a la historia como el más crítico para la relación entre los colombianos y las EPS (Entidades Promotoras de Salud). Según las cifras oficiales de la Superintendencia Nacional de Salud, los usuarios del sistema interpusieron 2.048.435 quejas ante estas entidades durante todo el año, un promedio de 5.612 reclamos diarios.
Esta cifra no solo representa una enorme cantidad de inconformidades, sino que además marca un crecimiento del 27,63 % con respecto a 2024, el año inmediatamente anterior.
El incremento no se limita únicamente al número absoluto de quejas presentadas, sino que también se observa en la tasa de reclamos por cada 10.000 afiliados, que alcanzó 421,99 casos, lo que representa un aumento del 26,33 % frente a 2024.
Este crecimiento sostenido refleja no solo una mayor utilización de los mecanismos de denuncia por parte de los usuarios, sino también un creciente nivel de insatisfacción con la atención y la prestación de servicios de salud en el país.
Los datos oficiales muestran que esta tendencia al alza no es algo derivado de un único evento aislado, sino parte de una evolución que se ha venido consolidando año tras año. Desde 2018, tanto el número total de quejas como la tasa de reclamos se han cuadruplicado, aunque el mayor incremento porcentual se registró precisamente en 2024, anticipando el récord alcanzado en 2025.
Esta situación evidencia retos estructurales y sistémicos dentro del sistema de salud colombiano que han venido acumulándose y aflorando con toda su crudeza en el último periodo.
Uno de los aspectos más preocupantes del reporte oficial es el tipo de quejas que predominan entre los reclamos de los afiliados. La gran mayoría de ellos tienen que ver con barreras de acceso a servicios esenciales: dificultades para obtener citas médicas, autorizaciones de procedimientos y la entrega oportuna de medicamentos.
Estas fallas, que en muchos casos comprometen la salud y la vida de los pacientes, dan cuenta de problemas persistentes en la atención primaria y especializada dentro del sistema.
En el análisis por entidades, las cifras revelan una concentración considerable de quejas en un número limitado de EPS. Por ejemplo, Nueva EPS fue la que acumuló el mayor número absoluto de reclamos, con cerca de 295.390 quejas en 2025. Esta entidad es también una de las más grandes del país en términos de afiliación, lo que hace aún más significativa esta cifra. Le siguió Famisanar, con aproximadamente 154.133 quejas, y Compensar, con alrededor de 91.971 reclamos reportados por sus afiliados. Otro caso notable es el de Mutual Ser, que aunque de menor tamaño, también registró un volumen importante de quejas (alrededor de 50.465).
Sin embargo, al analizar las quejas de manera proporcional (es decir, por tasa de reclamos por cada 10.000 afiliados), el panorama cambia ligeramente y nos muestra que algunas entidades, aunque pueden tener menos número total de quejas, presentan tasas elevadas de inconformidad entre sus afiliados.
En este análisis, Comfenalco Valle encabezó la lista con una de las tasas más altas del país, seguida por Capital Salud. Además, Famisanar, SOS y Compensar figuraron con cifras significativas en este indicador, lo que demuestra que la insatisfacción de los usuarios no está necesariamente vinculada al tamaño de la EPS, sino a la percepción de la calidad y oportunidad de la atención recibida.
Este panorama pone de manifiesto las múltiples deficiencias y retos del sistema de salud en Colombia, especialmente en un contexto donde la demanda por servicios médicos ha venido en aumento. Las barreras en el acceso a la atención, la falta de medicamentos y las largas esperas para citas y autorizaciones han generado una presión creciente sobre los mecanismos de reclamo y denuncia de los usuarios.
Además, estas cifras ponen en evidencia la necesidad urgente de una revisión profunda de las políticas de supervisión, atención y calidad de los servicios de salud, así como una mayor articulación entre EPS, prestadores de servicios y autoridades sanitarias para garantizar una atención que cumpla con los estándares mínimos de calidad y oportunidad.
En conclusión, 2025 no solo fue el año con más quejas contra las EPS en Colombia desde que se tiene registro, sino también un año que deja en evidencia la fragilidad del sistema de salud y la creciente insatisfacción de los usuarios. La necesidad de soluciones estructurales parece cada vez más apremiante si se busca recuperar la confianza de la población y garantizar un acceso equitativo y efectivo a los servicios de salud.



