La esclerosis múltiple constituye una afección crónica, inflamatoria, autoinmune y neurodegenerativa del sistema nervioso central que altera la transmisión nerviosa corporal.
Esta patología compromete severamente la independencia y el bienestar diario de los pacientes al deteriorar progresivamente sus habilidades motoras básicas.
Entre sus consecuencias más habituales destaca la espasticidad, patología caracterizada por rigidez muscular, espasmos e incremento involuntario del tono corporal.
Cálculos médicos señalan que entre el 60 % y el 80 % de diagnósticos con esclerosis múltiple sufren espasticidad durante su evolución.
En el territorio colombiano residen aproximadamente entre 8.000 y 10.000 personas diagnosticadas con esta enfermedad, aunque existe un alto subdiagnóstico.
Las dificultades motoras afectan las actividades diarias. Desplazarse exige un gasto calórico superior, mientras que escribir o manipular objetos resulta sumamente complejo.
Asimismo, tareas cotidianas como vestirse o lavarse demandan apoyo permanente. Los espasmos nocturnos perturban el descanso, minando la estabilidad laboral y emocional.
Intervenir oportunamente esta condición médica resulta indispensable para impedir secuelas físicas permanentes en el sistema locomotor de cada individuo.
Derly Patricia Martínez Barreto, Business Development Manager para Latinoamérica de Ottobock, explica la trascendencia de la atención médica inmediata:
“El tratamiento temprano es fundamental porque permite controlar la espasticidad antes de que se desarrollen contracturas, deformidades y pérdida funcional irreversible. Un abordaje precoz ayuda a preservar la movilidad, mejorar la independencia, optimizar la participación en los programas de rehabilitación y mantener una mejor calidad de vida a largo plazo”
El manejo clínico exige intervenciones personalizadas que combinan fisioterapia, ejercicios guiados, terapia ocupacional, fármacos orales, toxina botulínica y bombas de baclofeno.
Igualmente, destacan innovaciones de neuromodulación como Exopulse, un sistema de Ottobock que proporciona estimulación eléctrica integral sin cirugía ni medicamentos sistémicos.
Este mecanismo emite impulsos eléctricos suaves sobre los músculos antagonistas para reducir la tensión excesiva y potenciar la recuperación física.
Según la respuesta individual, el dispositivo mejora el equilibrio, amplia la marcha, alivia dolores y optimiza la integración a las terapias.
Pese a estos progresos médicos, persisten obstáculos serios como diagnósticos tardíos, trabas administrativas y escasez de especialistas en rehabilitación.
A estas dificultades se suman inequidades geográficas, escasa disponibilidad tecnológica y profundo desconocimiento social sobre las alternativas terapéuticas existentes.
¿Qué es la esclerosis múltiple?
La esclerosis múltiple es una enfermedad crónica, autoinmune y neurodegenerativa del sistema nervioso central que afecta al cerebro y la médula espinal.
Esta patología se produce cuando el sistema inmunológico ataca por error la mielina, la capa protectora que recubre las fibras nerviosas del cuerpo.
El daño a la mielina interrumpe o ralentiza los impulsos eléctricos entre el cerebro y el resto del organismo, provocando diversos síntomas neurológicos.
Las manifestaciones clínicas varían según cada paciente, incluyendo fatiga extrema, debilidad muscular, problemas de equilibrio, visión borrosa y dificultad para caminar.
Asimismo, la condición puede generar espasticidad muscular, alteraciones de la sensibilidad, entumecimiento en las extremidades y problemas de coordinación motora fina.
Aunque la causa exacta de la esclerosis múltiple sigue siendo desconocida, factores genéticos, ambientales y virales influyen en su desarrollo inicial.
La enfermedad suele diagnosticarse principalmente en adultos jóvenes, entre los 20 y 40 años de edad, afectando con mayor frecuencia a las mujeres.
Existen distintas formas clínicas de la patología, siendo la variante remitente-recurrente la más común, caracterizada por brotes temporales de síntomas.
Actualmente no existe una cura definitiva para la esclerosis múltiple, pero los tratamientos médicos modernos permiten controlar eficazmente su evolución.
Los fármacos moduladores del sistema inmune reducen la frecuencia de los brotes y frenan la progresión de las discapacidades físicas a largo plazo.
De igual manera, la fisioterapia, la terapia ocupacional y los hábitos de vida saludables resultan fundamentales para mantener la autonomía del paciente.
El diagnóstico oportuno y un abordaje médico integral mejoran significativamente la calidad de vida de las personas diagnosticadas con esta afección.



