Errores de laboratorio pueden surgir antes del análisis en un 60 % / Getty Images

Hasta el 60% de los errores de laboratorio pueden surgir antes del análisis: cómo prevenirlo

Para cualquier ciudadano, una toma de muestra sanguínea representa un trámite sumamente sencillo e inofensivo en su cotidianidad, excepto si hay errores de laboratorio.

Sin embargo, antes de procesar el fluido, la identificación adecuada, la extracción precisa y la conservación correcta aseguran la calidad del diagnóstico.

Esta cadena previa constituye la fase preanalítica, responsable principal del rendimiento final alcanzado por los profesionales de la salud.

De hecho, hasta el 60% de los errores de laboratorio clínico se originan antes de la fase de análisis.

Cualquier alteración en el tubo obliga a repetir pruebas, uno de los errores de laboratorio que genera demoras molestas que condicionan la toma oportuna de decisiones médicas.

“Cuando hablamos de calidad diagnóstica, es importante entender que el proceso comienza mucho antes del análisis en el laboratorio. La forma en que se toma, identifica y maneja una muestra puede contribuir a obtener resultados confiables y oportunos”, explica Ana María Rubiano, gerente de producto de BD.

Innovación y tecnología contra errores de laboratorio

La estandarización metodológica actúa como el mecanismo principal para reducir variaciones inadecuadas durante la recolección de fluidos corporales en los centros asistenciales y claves contra errores de laboratorio.

En este ámbito, la plataforma BD Vacutainer ofrece un sistema integral de recolección de sangre que controla cada etapa del procedimiento.

Su estructura de sistema cerrado efectúa la recolección directamente en los tubos, eliminando la manipulación manual de la muestra sanguínea.

Paralelamente, herramientas como BD Vacutainer Eclipse incorporan mecanismos de protección que disminuyen accidentes por punción en los trabajadores asistenciales.

Estas soluciones técnicas protegen la salud del personal médico mientras preservan la muestra frente a factores ambientales dañinos.

“La tecnología no reemplaza la experiencia del personal de salud. Lo que busca es acompañar su trabajo con procesos más estandarizados y herramientas que ayuden a reducir riesgos tanto para quien toma la muestra como para el paciente”, puntualizó Rubiano.

Atender con rigurosidad estos pasos iniciales fortalece sustancialmente la seguridad del paciente en el sistema sanitario colombiano.

Garantizar la trazabilidad desde el primer contacto minimiza fallas en los reportes de patología que ingresan a la historia clínica.

La adopción de insumos modernos previene la contaminación cruzada entre muestras recolectadas en jornadas masivas de atención.

Asimismo, la capacitación continua del personal de enfermería asegura la aplicación estricta de las normas internacionales de venopunción.

Invertir en insumos de bioseguridad reduce costos hospitalarios derivados de repetir análisis de laboratorio mal ejecutados.

Las instituciones hospitalarias deben priorizar la adquisición de dispositivos que integren trabas automáticas de protección.

Estas medidas preventivas blindan el ejercicio profesional frente a imprevistos operativos en salas de extracción sanguínea.

Finalmente, educar a la ciudadanía sobre la importancia de la preparación previa optimiza la calidad diagnóstica general.