Cada 29 de septiembre se conmemora el Día Mundial del Corazón, fecha dedicada a promover la prevención de enfermedades cardiovasculares.
Especialistas sugieren adoptar prácticas sencillas pero sostenibles dentro del estilo de vida diario para proteger la salud del órgano vital.
“La prevención cardiovascular se construye todos los días. No se trata de cambiar la vida de un momento a otro ni de eliminar todo aquello que disfrutamos, sino de encontrar alternativas que nos permitan mantener hábitos más equilibrados sin perder los pequeños placeres que forman parte de nuestra rutina”, señala Erika Rius, nutrióloga y Healthcare Marketing Manager de Splenda LATAM.
En materia alimentaria, las guías internacionales aconsejan moderar estrictamente el consumo de azúcares libres y agregados en las comidas.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que los azúcares libres representen menos del 10 % de la ingesta energética diaria.
Reducir ese porcentaje por debajo del 5 % puede aportar beneficios adicionales para el bienestar del sistema circulatorio del cuerpo, consejo clave en el Día Mundial del Corazón.
Por su parte, la American Heart Association (AHA) recomienda limitar los azúcares añadidos como parte de una alimentación equilibrada.
Disfrutar una taza de café o bebidas preparadas en casa constituye un momento valioso dentro de las rutinas cotidianas individuales.
Disminuir la azúcar no exige eliminar por completo los sabores dulces de los alimentos consumidos habitualmente en el hogar.
Productos como Splenda pueden utilizarse para endulzar preparaciones habituales como café, té, licuados y recetas caseras, para quienes buscan reducir el uso de azúcar y mantener el sabor dulce en diferentes momentos del día.
Productos como Splenda pueden utilizarse para endulzar preparaciones habituales como café, té, licuados y recetas caseras, para quienes buscan reducir el uso de azúcar y mantener el sabor dulce en diferentes momentos del día.
Adicionalmente, el cuidado del sistema cardíaco requiere practicar ejercicio físico regular, garantizar un descanso nocturno reparador y programar consultas médicas.
Integrar estas pautas preventivas permite abordar el cuidado cardiovascular desde una perspectiva integral, protegiendo la vida a largo plazo.
Día Mundial del Corazón: hábitos saludables para salvar vidas
La diabetes, la hipertensión y enfermedades cardiovasculares y renales pueden prevenirse o detectarse a tiempo con hábitos saludables y evaluaciones periódicas.
Actuar tempranamente resulta determinante antes de la aparición de malestares severos que obliguen a suspender la jornada de trabajo.
Según el DANE, las enfermedades del corazón siguen siendo la principal causa de muerte en Colombia, con una tasa de 92,7 fallecimientos por cada 100.000 habitantes, seguidas por las enfermedades crónicas de las vías respiratorias inferiores y las enfermedades cerebrovasculares.
Óscar León, director médico de Primero, identifica en el marco del Día Mundial del Corazón la falta de prevención como un obstáculo principal para el autocuidado diario.
“Una sed excesiva, variaciones abruptas de peso sin una causa aparente, dolores de cabeza persistentes que no mejoran con analgésicos habituales, sudoración nocturna excesiva, la aparición de masas o cambios en la coloración de la piel son señales que no deberían ignorarse y que pueden justificar una valoración médica”, señala el experto.
Identificar estas manifestaciones corporales inusuales facilita consultar a tiempo, impidiendo que el deterioro físico progrese silenciosamente hacia desenlaces complejos.
Los controles médicos preventivos facilitan diagnosticar infecciones como el VIH e identificar factores de riesgo vinculados con la diabetes.
Igualmente, permiten intervenir oportunamente frente a ciertos tipos de cáncer o reducir riesgos derivados del papiloma humano o Helicobacter pylori.
Por el contrario, el sedentarismo, la mala alimentación y el insomnio incrementan el riesgo de sufrir dolencias crónicas y trastornos mentales.
Resulta indispensable beber agua regularmente, realizar mínimo 30 minutos diarios de actividad física y llevar una dieta altamente equilibrada.
Asimismo, conviene evitar el cigarrillo junto a las sustancias psicoactivas, abriendo espacios dirigidos a gestionar eficazmente el estrés cotidiano.
A pesar de los beneficios evidentes, aún persisten barreras culturales, como el temor injustificado hacia las vacunas o falsos mitos.
Igualmente, perdura la idea errónea de que realizar chequeos preventivos resulta un proceso sumamente costoso o demandante en tiempo.
Para León, el mayor desafío es convertir la prevención en un hábito constante dentro de las familias y entornos laborales.
Asistir a valoraciones periódicas y conocer antecedentes genéticos permite detectar amenazas biológicas a tiempo, garantizando una excelente calidad de vida.



