México pierde eliminación del sarampión por12 meses de contagio

Sarampión: cuando la desidia sanitaria devuelve enfermedades que creíamos enterradas

México vuelve a enfrentar una verdad incómoda pero conocida por la salud pública: las enfermedades prevenibles no desaparecen, solo esperan.

Tras 12 meses consecutivos con transmisión activa de sarampión, el país azteca perdió oficialmente la certificación de eliminación de esta enfermedad, un logro que había mantenido desde 1996, luego de registrar su último caso autóctono en 1995. El retroceso no es menor: representa décadas de avances comprometidos por decisiones —y omisiones— acumuladas.

El primer caso de esta nueva ola se detectó en febrero de 2025, en el estado de Chihuahua. Desde entonces, la curva de contagios no dejó de crecer. A la fecha, las autoridades sanitarias reportan más de 9.000 casos confirmados y al menos 31 muertes asociadas a una infección que cuenta con una vacuna segura, eficaz y ampliamente disponible.

El sarampión, una vez más, actúa como termómetro del sistema: cuando falla la vacunación, es el primero en reaparecer.

No es casual. El virus del sarampión es el microorganismo más contagioso que se conoce en humanos. Basta una caída moderada en las coberturas de inmunización para que encuentre el terreno perfecto.

Pero el problema no termina ahí. La tos ferina ya circula, y detrás aguardan otras enfermedades que parecían superadas, como la poliomielitis, la rubéola o la difteria. El mensaje es claro: cuando se rompe el escudo de la inmunización, el retroceso es en cadena.

Este escenario no es producto del azar ni de una fatalidad inevitable. Es el resultado de años de debilitamiento de los programas de vacunación, de la negación institucional frente a coberturas insuficientes y del avance de la desinformación, que ha erosionado la confianza social en la evidencia científica. Cuando el discurso antivacunas gana espacio y el Estado no responde con información, vigilancia e inversión sostenida, el costo se paga en vidas.

Y ese costo humano es inaceptable. El sarampión no es una enfermedad leve: provoca hospitalizaciones, neumonías graves, encefalitis, discapacidad permanente y muerte. Cada caso registrado es una falla del sistema de salud, una oportunidad perdida de prevención. No se trata solo de cifras, sino de niños, adultos y familias impactadas por una enfermedad que no debería estar circulando.

Sin embargo, esta crisis también abre una ventana de oportunidad. México fue, durante décadas, un referente regional en inmunización. Recuperar ese liderazgo exige decisiones urgentes: fortalecer la vigilancia epidemiológica, invertir de forma sostenida en prevención, garantizar el acceso equitativo a las vacunas y, sobre todo, reconstruir la confianza pública mediante comunicación clara, basada en ciencia y sin ambigüedades.

La pregunta ya no es si México puede recuperar la certificación de eliminación del sarampión. La verdadera pregunta es si está dispuesto a actuar con la urgencia, la responsabilidad y la determinación que esta emergencia sanitaria exige. Porque las enfermedades prevenibles no esperan… pero tampoco perdonan.

Información tomada de: Sarampión: la pérdida de un logro en salud – Medscape – 18 de febrero de 2026.