Suplementos alimenticios para ayudar a mejorar salud del corazón / Getty Images

Suplementos alimenticios que funcionan para darle un segundo aire al corazón

La protección adecuada del sistema cardiovascular requiere un abordaje integral que combine la supervisión médica continua con la adopción de hábitos saludables, con suplementos.

Realizar actividad física regularmente y mantener una dieta equilibrada rica en frutas, verduras, legumbres, granos integrales y pescados fortalece el músculo cardíaco.

Asimismo, garantizar un descanso nocturno reparador y controlar la presión, la glucosa y el peso corporal resulta determinante para prevenir complicaciones severas.

Determinados nutrientes pueden aportar un valor estratégico relevante. “Pueden actuar como una estrategia complementaria para atenuar factores de riesgo, como el colesterol o los triglicéridos”, afirma el médico nutriólogo Dr. Nataniel Viuniski, magíster en Nutrición y Alimentos y miembro del Consejo Consultor de Nutrición de Herbalife.

Evaluar las evidencias científicas disponibles permite seleccionar los suplementos alimenticios más efectivos para cuidar la función arterial y cardiaca.

Los ácidos grasos omega-3, principalmente el EPA y el DHA, destacan como las sustancias más investigadas en el ámbito de la cardiología.

Estos nutrientes regulan la producción de grasas en la sangre, combaten la inflamación y favorecen el trabajo constante de los vasos sanguíneos.

Su mayor beneficio comprobado consiste en reducir los niveles de triglicéridos, los cuales aumentan por sobrepeso, consumo de alcohol o diabetes descontrolada.

La American Heart Association señala que dosis adecuadas de omega-3 logran disminuir entre un 20% y un 30% los triglicéridos altos.

Por otra parte, los beta-glucanos presentes en cereales como la avena y la cebada representan fibras solubles clave para la salud.

Al entrar en contacto con el agua, estas fibras generan una sustancia gelatinosa intestinal que atrapa el colesterol malo para eliminarlo.

Un metaanálisis del American Journal of Clinical Nutrition confirmó que consumir diariamente 3 g de beta-glucanos reduce el colesterol de manera sostenida.

Por este motivo, agencias de salud como la FDA y la EFSA respaldan oficialmente el uso de beta-glucanos para proteger el corazón.

El psyllium actúa de forma similar al formar un gel intestinal que limita la absorción del colesterol y optimiza la glucemia.

Una revisión publicada en la misma revista académica demostró reducciones notables del colesterol LDL en pacientes vulnerables o con hipercolesterolemia diagnosticada.

“Como la diabetes, el colesterol elevado y la obesidad son importantes factores de riesgo cardiovascular, por lo tanto, estos beneficios terminan contribuyendo a proteger el corazón”, refuerza el nutriólogo.

Opciones avanzadas de suplementos para la función cardiaca

Los fitoesteroles y fitoestanoles poseen una estructura química semejante a la del colesterol que proviene de los alimentos ingeridos en las comidas.

Durante la digestión, estas sustancias compiten directamente en el intestino, impidiendo que una porción importante de colesterol ingrese a la corriente sanguínea.

Un metaanálisis con 124 ensayos clínicos evidenció que consumir 2 g diarios de fitoesteroles disminuye el colesterol LDL entre 8% y 10%.

Debido a estos resultados, guías médicas internacionales recomiendan el uso de fitoesteroles como un tratamiento complementario muy efectivo para el paciente.

La coenzima Q10 es una molécula que el cuerpo produce de forma natural para brindar energía celular a órganos con altas demandas.

El corazón requiere elevadas cantidades de esta sustancia, por lo que los científicos evalúan constantemente sus impactos terapéuticos en patologías cardiacas.

Investigaciones publicadas en JACC: Heart Failure mostraron que utilizar coenzima Q10 junto con tratamientos convencionales en insuficiencia cardíaca mejora significativamente los síntomas.

Además, este nutriente incrementa la capacidad física, mejora la calidad de vida y reduce eventos cardiovasculares adversos a lo largo de dos años.

Por su lado, el magnesio interviene activamente en la contracción de los músculos, la transmisión eléctrica cardiaca y el equilibrio de la presión.

“En personas con deficiencia o alto riesgo de deficiencia, su corrección puede contribuir al control de algunos factores cardiometabólicos, como la presión arterial y la glucemia, aunque el efecto depende del estado basal, la causa del déficit y el tratamiento concomitante”, explica el Dr. Viuniski.

En individuos con niveles óptimos de magnesio, los efectos no son tan contundentes, eliminando la necesidad de prescribir su ingesta masiva.

Distinguir entre suplementos que modifican variables de riesgo y aquellos con capacidad comprobada para evitar infartos previene falsas expectativas en la consulta.

“Es importante diferenciar los suplementos que mejoran factores de riesgo de aquellos que realmente han demostrado ayudar a reducir el riesgo de infarto, accidente cerebrovascular o mortalidad cardiovascular. Esta distinción evita generar expectativas poco realistas y ayuda tanto a los profesionales de la salud como a los pacientes a tomar decisiones basadas en la evidencia”, concluye el especialista.