Aunque la emergencia inmediata haya terminado tras el terremoto en Colombia, para muchas personas la sensación de peligro continúa presentándose de forma persistente.
Estas manifestaciones emocionales pueden surgir incluso en ciudadanos que no sufrieron afectaciones materiales directas durante la reciente emergencia telúrica vivida.
El temor constante, sobresaltarse ante ruidos bruscos, las alteraciones del sueño, la falta de concentración y la irritabilidad representan respuestas esperables.
Para Óscar Armando Hernández, psicólogo clínico y educativo y director del programa de Psicología de UCompensar, estas conductas no indican necesariamente trastornos.
En bastantes escenarios, constituyen reacciones normales ante un suceso violento que alteró repentinamente la percepción cotidiana de seguridad individual y comunitaria.
Sin embargo, estos síntomas requieren acompañamiento profesional cuando interfieren significativamente en el desempeño diario y la funcionalidad general de la persona.
El especialista plantea seis pautas claras dirigidas a restablecer progresivamente el equilibrio mental después de afrontar este lamentable terremoto.
Restablecer los horarios habituales de descanso y alimentación ayuda a reconstruir una sensación interna de orden, seguridad, estructura y estabilidad personal.
Resulta fundamental evitar la sobreinformación, reduciendo la exposición continua a imágenes impactantes o noticias falsas sobre el evento sísmico pasado.
Es conveniente consultar únicamente canales oficiales y cambiar las reflexiones angustiantes por preguntas enfocadas directamente en el autocuidado y la recuperación.
Hablar abiertamente con familiares, allegados o especialistas facilita procesar los recuerdos dolorosos sin quedarse atrapado exclusivamente en el sufrimiento experimentado.
El acompañamiento social y psicológico debe mantenerse en el tiempo, respetando que cada ser humano vive el duelo de manera diferente.
Las personas que no padecieron pérdidas directas pueden sentir culpa, pero mantener sus actividades laborales o académicas conserva capacidades valiosas para colaborar.
Ofrecer donaciones de insumos básicos o escuchar con empatía a los afectados representa una forma activa de brindar ayuda comunitaria efectiva.
En el caso de menores de edad, conviene responder sus inquietudes con total honestidad adaptada estrictamente a la etapa de su desarrollo.
Garantizar a niños y adolescentes espacios de juego, deporte y expresión cultural contribuye decididamente a restaurar su confianza y tranquilidad emocional.
Evaluación de protocolos y acompañamiento tras terremoto
Analizar la respuesta previa durante el sismo permite evaluar los mecanismos de evacuación y fortalecer los esquemas de prevención para emergencias futuras.
Aprender autorregulación emocional faculta a la ciudadanía para conservar la calma en momentos críticos, evitando decisiones impulsivas altamente peligrosas.
Sentir miedo, tristeza, sobresaltos constantes o insomnio forma parte del proceso humano habitual ante vivencias de gran impacto psicológico o social.
No obstante, cuando estas perturbaciones persisten por semanas impidiendo la vida normal, se debe buscar orientación con expertos de la salud.
La recuperación emocional tras pérdidas materiales o humanas exige tiempo, paciencia y redes de contención permanentes en todos los entornos colectivos.
El apoyo social sostenido constituye la herramienta principal para reconstruir el bienestar integral, los proyectos individuales y el tejido social afectado.
Asimismo, la articulación entre entidades académicas, centros de salud y líderes comunales resulta vital para monitorear los casos de mayor vulnerabilidad.
La detección temprana de señales de riesgo previene complicaciones severas en la salud mental de la población impactada por esta contingencia.
Implementar estas pautas de manejo emocional fortalece la resiliencia ciudadana frente a eventos adversos que desestabilizan temporalmente la rutina en Colombia.
Las familias deben promover espacios de diálogo respetuoso donde cada integrante exprese libremente sus temores sin temor a ser juzgado.
Las instituciones educativas desempeñan un rol estratégico al brindar contención a los estudiantes durante su retorno a las aulas escolares.
La reconstrucción física de las zonas afectadas debe avanzar a la par con las acciones destinadas a sanar el impacto emocional.
Cuidar la salud mental de manera colectiva asegura una recuperación más sólida, sostenible y compasiva para todas las comunidades del país.



