La salud mental escaló posiciones hasta ser hoy la mayor preocupación sanitaria en el mundo. Según la encuesta global de Ipsos realizada en 2025, esta problemática supera al cáncer y la obesidad.
El estudio revela que el 45 % de la población en 31 naciones identifica la salud mental como su desafío principal. Esta cifra creció desde el 27 % registrado durante el año 2018.
En Colombia, la situación resulta todavía más crítica para los ciudadanos y las autoridades. El 53 % de los colombianos encuestados la señala como el mayor reto sanitario actual del país.
El impacto de salud mental en la población joven y adolescente
De acuerdo con la Defensoría del Pueblo en 2026, aproximadamente 2,5 millones de personas sufren depresión en el territorio nacional. Los menores enfrentan riesgos crecientes.
Cifras de Unicef indican que el 44,7 % de niños y adolescentes colombianos presentan afectaciones en su bienestar emocional. Estos datos exigen intervenciones médicas tempranas.
La Organización Mundial de la Salud estima que más de mil millones de personas viven con algún trastorno mental actualmente. Este fenómeno golpea la economía y la productividad global.
Los jóvenes entre los 16 y 29 años perciben la salud mental como el problema de salud más relevante hoy. Sus preocupaciones superan al acoso escolar o al impacto digital.
La psicóloga Sandra Patricia Guerra-Báez, docente de la Fundación Universitaria Konrad Lorenz, propone transformar la visibilidad en acciones preventivas reales y contundentes.
“Ya no basta con reconocer la importancia de la salud mental. Es necesario promover entornos seguros, preparar conscientemente a nuestras comunidades para responder al malestar psicológico, incluyendo la derivación oportuna a profesionales cuando sea necesario y garantizar el acceso oportuno a atención especializada”, señala la experta.
Abordar esta crisis requiere un compromiso integral entre la academia, las instituciones públicas y los profesionales de la salud. Solo la unión permitirá soluciones sociales sostenibles.
La ciudadanía también juega un papel fundamental para eliminar estigmas y fomentar la promoción de estados internos regulados y saludables para todos.



